Oct

22

Es una mañana de sábado muy temprano, el Barcelona juega a las 7:15 a.m. del 19 de octubre del 2019 contra el Eibar por la LIga, así que había que levantarse antes, para alistarnos a ver el partido de mi Equipo y ohhhh, mente extraviada y distraída la mía, hoy quedamos en encontrarnos con nuestros amigos del R.C. Sonccoyquilla y Alborada que junto a los voluntarios de la Fundación Telefónica nos encontraríamos a las 8: 00 a.m. en las oficinas de Movistar de la Av. Ejercito.

Raudo, empiezo a alistarme, me olvido del partido, tomo un desayuno precipitado, un duchazo más rápido que flash y busco algo fundamental: mi polo azul de Rotary, nuestro uniforme en el servicio. Hay que ser puntual en la cita, la hora rotaria es la hora rotaria, además hay una emoción especial, será la primera vez en nuestra vida institucional que nuestro Club se une a otros dos y a voluntarios de una empresa importante. Conocer a más amigos rotarios y que nuestros socios se junten a ellos como uno solo es emocionante, motivador y hace que nuestros deseos de amistad en el servicio se vean agrandados.

Nosotros, tenemos como proyecto una campaña de arborización de árboles frutales, para el
PRITE- YURA en el cono norte de la ciudad, una zona con múltiples carencias y necesidades. Es la primera vez que vamos a ir todos, no conocemos la ruta, iremos en caravana guiados por alguien que la intuye, nos vamos juntando, conociéndonos y abrazándonos y antes de partir vamos ultimando los desayunos que hemos preparado para más de cincuenta niños; bueno, terminamos y a partir.

El camino es algo largo, nos van llamando algunos amigos que se nos unirán, nos paramos en un lugar donde aún nos sentimos perdidos, algunos vehículos se atascan en la tierra fofa, caballeros, a salir de nuestros carros y ayudar a esos amigos, para moverlos. Al fin, se presenta un padre de familia del lugar y nos guía a la institución, grabo bien la ruta, no me volveré a perder.
Llegamos y la bienvenida no podía ser más cálida, carteles de bienvenida tanto al Rotary como a Telefónica, muchas caritas sonrientes, pero tímidas ante rostros que recién veían, nosotros. Y algo que me acongoja el corazón: en su humildad material, pero con una grandeza espiritual inigualable, nos esperan con un pequeño desayuno, ellos que seguro lo necesitan más, nos brindan ello, una solidaridad que te hace pensar: ¿no serán ellos los rotarios??

El PRITE YURA reúne niños “con el propósito de asegurar un servicio educativo oportuno y de calidad para estudiantes con discapacidad y hacer efectivo su derecho a la educación sin discriminación y sobre la base de la igualdad de oportunidades” niños además con escasos recursos económicos , es decir, su educación e instrucción es más difícil que para niños que tienen todas sus aptitudes, se imaginan lo difícil de la tarea pero a la vez la profunda convicción de servicio de las profesoras, inspirador.
Así que procedimos a plantar los árboles frutales, agarrar lampas y remover la tierra, algunas madres y niños querían hacerlo, pero no, es nuestra misión y propósito hacerlo nosotros mismos, hemos venido a servirlos y sabemos que en un tiempo no muy lejano , esos árboles crecerán, serán fuertes, les darán sus frutos, brindaran su sombra y llenaran el espacio de un color verde esperanza, ahí donde sólo hay tierra árida; imaginar cómo estará ese patio en el futuro, que se convertirá en un bello jardín, nos llena de ánimo, nos hace saber que nuestro trabajo va a perdurar, que se han tomado las medidas para regar y cuidar dichos árboles y que no es un trabajo en vano. Nuestros amigos de Telefónica, igualmente, trabajan y hasta más duro, plantan árboles y empiezan a hacer un trabajo de limpieza enorme de todo el local, lo que denota su vocación de servicio y humildad, verlos, nos hace saber que no podríamos tener mejores socios.

Luego de ello, juntamos a los niños y sus madres y empezamos a repartir los desayunos que habíamos preparado muy temprano, bueno, realmente los preparó la familia de nuestro Presidente Fernando Salomón, la familia de un rotario, también es parte del servicio. Así que, con más de cien desayunos, nos alcanzó para invitar también a las profesoras, rotarios y voluntarios de la Fundación, mientras charlábamos del inmenso trabajo que hacen todos en el PRITE, profesoras y madres, sus limitaciones, su voluntad puestas a prueba con una fe y esperanza de acero, no puedo dejar de mirarlas y no sentir admiración.

Los rotarios nos miramos a los ojos con complicidad y en una charla con Adita, Javier, Fernando y yo tomamos una decisión, estar nuevamente con ellos para la navidad, traerles regalos, alimentos, diversión y hacer que más amigos rotarios estén presentes, lo cual sucedió. Pero también llevarles otro regalo, uno que no se ve, pero más importante: que tengan la convicción que no están solos, que nos tienen y los tenemos, que nuestra solidaridad, servicio y amistad no son de un momento, serán para toda la vida.
Y así lo hicimos, en Navidad estuvimos los mismos clubes con más amigos rotarios, fue otra mañana maravillosa, las risas y alegría estaban por doquier, esas caritas emocionadas recibían sus regalos, pues ya saben que Rotary está ahí, Javier Chávez dio unas emotivas palabras por la ocasión y nuevamente todos nuestros corazones gozaban, pues “dar de sí antes de pensar en sí”, nuestro bello lema, estaba siendo puesto en acción.
Pero volviendo a la mañana que les relato, al momento de partir hubo un momento en que varias mamás quisieron tomarse una foto conmigo y otros rotarios, a mí me hicieron sentir una estrella, todos querían una foto, pero después de una breve reflexión, me di cuenta de algo: las verdaderas estrellas son ellos, estrellas que no apagan su luz frente a tanta adversidad, que nos enseñan la humildad y grandeza de sus espíritus, que lograron “conectar” con nosotros para siempre. No eran ellos los que querían sacarse una foto conmigo, soy yo quien tenía el privilegio de hacerlo con ellos.
La despedida fue cálida y entusiasta, sabíamos que nos volveríamos a ver, por supuesto que sí, ya el camino lo conocemos para siempre y una lección más fue aprendida, gracias al Rotary.
Bueno, regrese a casa y recordé el partido, cómo quedó, revise el mismo y vi que Messi había deslumbrado una vez más, vaya, me lo perdí, pero inmediatamente me di cuenta de algo: esa mañana, junto a grandes amigos, también jugamos en una cancha difícil, de visita y ganamos. Lo que ganamos más allá de la satisfacción por el trabajo bien hecho, fue despertar más nuestro espíritu rotario y saber que tenemos que hacer mucho más, que nuestra labor nunca acabará, mientras la injusticia y desigualdad existan, pero que nuestras manos, pueden ser las de Dios y que siempre podemos hacer algo, para revertir ello. Que Rotary es nuestro vehículo para el servicio y las bendiciones que tenemos, deben ser compartidas con todos.
Pensando en ello no pude dejar de sentirme un Messi esa mañana.

LUIS LAVI POLAR
COMITÉ IMAGEN PUBLICA – RC REAL AREQUIPA

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